¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Virginia Cabrera Donaire.

Eh, pequeña: te quiero.
¿Qué manera más buena de empezar, cierto?
Que me quedé estancada con otra entrada, así que opté por no continuarla, y en su lugar, ponerte a ti.
Porque qué mejor forma de hacer que esto esté bien si es contigo.
Que no hace ni un año, o posiblemente más que eso, sí que haga que te conozco, pero me es tan difícil recordar ese momento... ¡Y encima te caía mal! Toma ya! Eh, pero míranos ahora, increíblemente, no puedo separarme de ti.
Y en el momento en el cual me tenga que marchar a cualquier otro lugar, no voy a poder, porque dejarte a ti, y a las demás, es tan cruel que solo de pensarlo me duele en el corazón.
Y que todo este tiempo junto a ti, sin duda alguna, es uno de los mejores que alguien puede tener en su vida.
En un rato, veremos a alguien muy especial :$ que, eso, sí o sí, hay que cumplirlo; hemos de verle en persona.
Pero que no solo está él en nuestras vidas, hay mucha más gente.
Y que no sé qué decirte xd
Que sabes de sobra que me tienes aquí para todo lo que haga falta, para siempre, y es que todo eso ya lo sabes xd
Pero que sin ti este mundo ya no tendría sentido, porque es tan duramente duro vivir sin verte cada día, que me cuesta imaginarme si dejara de verte :$

Y que te quiero Virginia Cabrera Donaire, más que a nadie en este planeta y en todos los que existan. Y que aunque me cueste reconocerlo, es así.
Y que nadie puede ser más increíble persona que tú, más humilde y más bella, tanto por fuera como por dentro.
Te quiero.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La cobardía es traicionera.

Sí, todos llegaremos a un punto ya de nuestras vidas en el cual nos cruzaremos con ella.

Y es posible que nos mire con mala cara, con aspecto negativo hacia nosotros, con ganas de destruirnos.
Y lo hará, porque es su trabajo. Nos comerá por dentro; poco a poco para que sea más doloroso, para que nos cueste reponernos, para que no podamos abrir la puerta a la valentía.
Y ahí estará ella; esperando algo ya cansada fuera, empujando esa puerta una y otra vez; cada vez con más insistencia para poder entrar. Y cuándo lo haga, cuando por fin entre, todo estará destruido por dentro.
E intentará sacar todo lo negativo fuera, para que solo quede una simple sonrisa.
Y cuando salga fuera para liberar esa sonrisa y enseñarla al mundo, él la pisoteará.
Y sí, habrá ganado la cobardía; como la lucha de Troya, el dolor acabará siendo causado por varias flechas, como las que acabaron con Aquiles, y la valentía acabará muriendo.