¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

miércoles, 23 de febrero de 2011

Que la vida está para vivirla.

Y que seas capaz de hacer que el mundo cambie cuando sonríes...
Que tus copas de Jack Daniel's solo sean un par de veces entre semana, y emborracharte hasta perder el conocimiento los sábados, con tu maravillosa locura y con tu amor por la fiesta.
Que desbordes alegría por cada rincón por el que pases y qué tu amor incondicional por el fútbol solo sea los días importantes, para que me vuelvas loca, como de costumbre.



















Que no exista un mundo totalmente paralelo a este, quién sabe cómo será... Y quién sabe si serías capaz de gobernarlo, con tu ternura, tu pasión por los libros, la música y quedarte en casa.
Que seas capaz de conseguir que lo más "moñas" sea lo mejor que le puedan decir a alguien en un día entero y se le quiten las penas, puesto que la vida está para vivirla, quién sabe si mañana seguirá ahí.

jueves, 17 de febrero de 2011

Aún peor que la muerte.

Y es como si esta puta obsesión nos estuviera matando.
Como si tener que recordar todos los días que me haces jodidamente feliz fuera un obstáculo. Como si que me dijeras "te quiero", fuera la peor de las pesadillas.
Una noche con pasta y vino la mejor de las citas y, después que las horas pasen lentamente, como si cada segundo fuera un universo entero apunto de acabarse. Como si el Sol dejara de dar luz al mundo, como si la luna dejara cada noche de salir. Algo que posiblemente pase algún día pero que nadie desea.
¿Perderte? Aún peor que la muerte.

sábado, 5 de febrero de 2011

De las que con un par de Bifrutas les basta.

Con el paso de este último tiempo, desde la última vez que decidí sincerarme, he ido aprendiendo un par de cosas sobre mí misma.
He aprendido a admitir que el pánico me atrapa cuando me hablan de la muerte, aunque sé que no duraré siempre. Me aterra el olvido porque no sé quién se acordará de mí de aquí a un par de años. Sí, soy de las que les importa lo que la gente opine y diga, soy de las que no creen en el amor eterno y odian las moñadas aunque yo misma sea la primera que las diga. Soy de las que son duras en una primera cita y se vuelven blandas en la segunda. Odio las injusticias y soy de las que lucha contra ellas



Soy de las que siguen viendo películas de Disney por miedo a admitir que han crecido y no puedo seguir siendo una niña, de esas que con un par de barbys sentadas en el suelo del comedor, de una casa un tanto antigua, se sienten feliz. Soy de las que cortan a una persona cuando habla, sin poder evitarlo, y río mientras tanto. Soy de las que tienen un pequeño lunar escondido por alguna parte del cuerpo.
Soy de las que odian tener que correr diariamente, tan solo porque en la televisión dicen que el ejercicio diario te ayuda a estar más sano. Soy de las que se come, poco a poco, una cuchara con sal, sin importarme que me repitan cada rato que es malo para la salud, y que acabaré muriendo a causa de ello.
Soy de las que adora comerse un helado; y si es posible de nata, en pleno invierno, lloviendo y a pocos grados de alcanzar el frío interno, tanto, que te deje apenas sin aliento.
Soy de las que odia la lluvia, pero canta y baila bajo ella; sin importarme resfriarme o coger una gran pulmonía.
Soy de las que odia tener que estar quieta, y soy de las que odia el silencio absoluto, tanto, que ni se escuchen los andares de mi tripa pidiéndome a gritos un par de regalices para comer.
Soy de las que canta bajo la ducha y de las que es capaz de gritar a los cuatro vientos que es feliz con los mínimos detalles, los que suelen y son, sin duda alguna, los más importantes.
Soy de las critican, casi siempre todo y de las que luchan por todo; incluso en rebajas.
Soy de las que siempre están ahí y no desaparecen cuando la cosa empieza a ponerse de un color oscuro, tanto, que empiece incluso a dar miedo.
Sí, soy de las que se quedan dormida en la parte más interesante de la película y se despiertan diciendo que ha estado increíble, con una sonrisa de oreja a oreja y los ojos medio cerrados por el recién despertar.
Soy de las que odia la arena de la playa, o más bien, que entre en mis zapatos y mis pies empiecen a notar algo, tanto que ya no continúen con su paseo.
Soy la persona más cabezota del universo y de las que nunca dan la razón. Soy un tanto egocéntrica.
Soy de las que adoran la fiesta allá donde esté, pero no de las que beben hasta perder el conocimiento, si no de las que con un par de Bifrutas les basta.
Sí, soy esa persona indecisa que duda en los momentos más decisivos en la vida de una. De las que, en estos instantes, ya empieza a dudar.