Nunca quise hacerte daño y todo se nos fue de las manos. Ahora resultas ser un desconocido y todo por el miedo a equivocarnos.
Si quisieras confiar en mí, porque nunca es tarde.
Demos nuestra típica vuelta por las calles de Madrid.
Mira el tiempo que perdimos y todo el tiempo que estuvimos en ausente, el tiempo que pasamos juntos y el que dejamos pasar.
He de decirte que tu mirada siempre me hizo grande, que te echo de menos. Te he llorado tanto que no puedes ni imaginarte cuantas lágrimas he llegado a derramar, algunas ya incontables de lo pesadas que eran y resultan ser.
Que se me hace lento todo este tiempo que está pasando, y parecen años desde que te perdí.
Resulta ser ya algo difícil recordar cuantos besos te pedí, los abrazos que te dí, y las caricias que no vi.
Tus te quiero en mi cabeza solos se reproducen, y no puedo dejar de escucharlos y eso me está matando, me está matando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Secretos.