¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

lunes, 8 de noviembre de 2010

La cobardía es traicionera.

Sí, todos llegaremos a un punto ya de nuestras vidas en el cual nos cruzaremos con ella.

Y es posible que nos mire con mala cara, con aspecto negativo hacia nosotros, con ganas de destruirnos.
Y lo hará, porque es su trabajo. Nos comerá por dentro; poco a poco para que sea más doloroso, para que nos cueste reponernos, para que no podamos abrir la puerta a la valentía.
Y ahí estará ella; esperando algo ya cansada fuera, empujando esa puerta una y otra vez; cada vez con más insistencia para poder entrar. Y cuándo lo haga, cuando por fin entre, todo estará destruido por dentro.
E intentará sacar todo lo negativo fuera, para que solo quede una simple sonrisa.
Y cuando salga fuera para liberar esa sonrisa y enseñarla al mundo, él la pisoteará.
Y sí, habrá ganado la cobardía; como la lucha de Troya, el dolor acabará siendo causado por varias flechas, como las que acabaron con Aquiles, y la valentía acabará muriendo.

1 comentario:

  1. En mi caso es al contrario LM.
    Que demasiada valentía tampoco es buena,
    sobre todo si tienes delante a un cobarde,
    que ni él mismo sabe lo que quiere, o sí,
    pero tiene tanto miedo de decirlo, que prefiere
    ocularse..

    ResponderEliminar

Secretos.