¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

miércoles, 27 de julio de 2011

Dime que tienes diez céntimos para dos chicles y muchas ganas de viajar.

¿Sabes? Me he dado cuenta que no puedo engañar a nadie diciendo que no te he estado echando de menos, que no pensé en ti, que ya no recordaba cuál era tu nombre.
Y por raro que parezca, no es amor. Es tan extraño como tú.
Tú, con esa capacidad para hacer que todo sea único. Con tu bordería por instantes, con tu sequedad. Con infinitas características, eres capaz de hacer que el tiempo no se lleve las palabras.
A decir verdad, he de confesar que tienes razón: me importaste, y quizás aún lo hagas.
Créeme cuando te digo que unas cuantas veces pensé en decirte algo, en parar el reloj a las doce en punto para no cambiar de día y preguntarte cómo te iban las cosas. Aunque te resultase extraño por aquél orgulloso final; y digo orgulloso porque el orgullo siempre nos pudo. Quizás sea nuestro fuerte.
Tus ganas de fastidiar, mis ganas de darle mil vueltas a las cosas, tus ganas de hablar, mis ganas de volar.
Y que quizás todo esto solo sea fruto de un par de palabras y de dos mentes locas con ganas de olvidar.

Vámonos. Dime que tienes diez céntimos para dos chicles y muchas ganas de viajar. Que contigo me voy al fin del mundo. Que con estar en silencio es suficiente, que no hace falta hablar por el camino. Que dormiré contigo cada noche en mitad del desierto. Sin coches, sin personas, sin ruido.
Solo tú y yo. Nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Secretos.