¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

domingo, 1 de mayo de 2011

Lo que le falta al tiempo.

Tantos años pasando la vida, percibiendo a través de la cámara los dolores ajenos. Haciendo como si todo tuviera un sentido, o dos, o tres. Metiéndose a hacer arqueología del alma en los ojos de los fotografiados, ausentes con cara de pasar por la vida sin pena y con gloria. La gran mentira. Muchos de ellos, con sus existencias disonantes y sus deseos aparcados.
Tantos años buscando desenmascarar unas realidades universales ocultas, que sólo la madurez enseña sin piedad. Que la vida es un ir y venir de la nada a la nada. Que somos unos pobres hámsteres enjaulados, haciendo girar una rueda que no nos lleva a ninguna parte y, a cambio, nos agota hasta hacernos creer que hemos recorrido muchos kilómetros de vida y que nuestro esfuerzo ha valido la pena y merecemos dormir, porque mañana será otro día. Más ilusiones, nuevas metas o retos que nos vuelven a hacer girar la rueda, para andar, andar y andar, sin dar ni un solo paso que nos conduzca a algún paraíso perdido donde todo cobre un sentido.
Sí. Estaba aburrida, y vacía, y sin ánimos, y se sentía sola, inmensamente sola y con el alma cansada.

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