No es fácil tener que admitir que no te he olvidado. Lo he intentado, lo juro. Un millón de veces me he parado y me he propuesto que a partir de ese día serías cosa del pasado, pero ya ves, cada vez que vuelves a mí haces que mis piernas tiemblen y cada parte de mi cuerpo se estremezca.
Tienes la capacidad de que cada palabra que digas me haga quererte más.
Te he buscado, en otros brazos, en otros besos y en otras caricias que no eran las tuyas. Pero después de todo ahora sé que no hay dos iguales, y que por mucho que lo busque, no voy a encontrar a ningún otro como tú.
Has llegado después de tanto tiempo, intentando encontrar algo que estaba muy escondido, apagándose, y con una luz muy seca, apunto de marchitarse. Es posible que la oscuridad fuese el mejor lugar, pero, has traído tanta luz nueva, y bonita... que es como si el sol saliese después de años de lluvias y tormentas. Como si estuvieses apunto de perder una vida, y de repente, sin más, un respiro, un respiro de tranquilidad, de saber que estás ahí...
No sabes lo mal que lo he pasado. No tienes ni idea, ni la más mínima idea del daño que todo esto me ha causado. He pasado noches en vela pensando cuál había sido el problema. He pasado noches sentada en la cama, tapada con alguna manta, aunque hiciese calor, yo me moría de frío de tanto dolor.
Y ahora, solo intentas llegar a mí de alguna forma, y yo, yo creo que ya no quiero que llegues. Me duele decirlo, créeme, me duele tener que admitir que eres pasado, y el pasado, es olvido. No quiero decir que te vaya a olvidar, no... Los compararé a todos contigo, y seguiré buscándoles excusas, porque no son tú. Y cuando esté con ellos, pensaré en cómo sería ese momento si no fuesen ellos, si fueses tú.
No podré evitarlo, pero debería de haberlo hecho hace mucho tiempo.
Puedes tropezarte con la misma piedra una, dos, tres y hasta cuatro veces. Pero la quinta ya duele, duele de haberte caído tantas veces, y de haberte dado en el mismo lugar. Duele de no haber podido levantarte, y cuando creías que podías, volvías a caer. Duele.
Echaré de menos tu dulzura, tu horrible dulzura. Tu manera de hacerme sentir mejor, tu sinceridad y tu forma de quererme, a tu manera, a nuestra manera. Siempre serás tú, te lo prometo.
Quizás dentro de algunos años, cuando estos barrios cambien, posiblemente nos encontremos, tú y yo. Y te prometo intentarlo. Posiblemente no sea lo mismo, pero todo es cuestión de tiempo. Y nos merecemos el nuestro propio. Te lo prometo.
Tienes la capacidad de que cada palabra que digas me haga quererte más.
Te he buscado, en otros brazos, en otros besos y en otras caricias que no eran las tuyas. Pero después de todo ahora sé que no hay dos iguales, y que por mucho que lo busque, no voy a encontrar a ningún otro como tú.
Has llegado después de tanto tiempo, intentando encontrar algo que estaba muy escondido, apagándose, y con una luz muy seca, apunto de marchitarse. Es posible que la oscuridad fuese el mejor lugar, pero, has traído tanta luz nueva, y bonita... que es como si el sol saliese después de años de lluvias y tormentas. Como si estuvieses apunto de perder una vida, y de repente, sin más, un respiro, un respiro de tranquilidad, de saber que estás ahí...
No sabes lo mal que lo he pasado. No tienes ni idea, ni la más mínima idea del daño que todo esto me ha causado. He pasado noches en vela pensando cuál había sido el problema. He pasado noches sentada en la cama, tapada con alguna manta, aunque hiciese calor, yo me moría de frío de tanto dolor.
Y ahora, solo intentas llegar a mí de alguna forma, y yo, yo creo que ya no quiero que llegues. Me duele decirlo, créeme, me duele tener que admitir que eres pasado, y el pasado, es olvido. No quiero decir que te vaya a olvidar, no... Los compararé a todos contigo, y seguiré buscándoles excusas, porque no son tú. Y cuando esté con ellos, pensaré en cómo sería ese momento si no fuesen ellos, si fueses tú.
No podré evitarlo, pero debería de haberlo hecho hace mucho tiempo.
Puedes tropezarte con la misma piedra una, dos, tres y hasta cuatro veces. Pero la quinta ya duele, duele de haberte caído tantas veces, y de haberte dado en el mismo lugar. Duele de no haber podido levantarte, y cuando creías que podías, volvías a caer. Duele.
Echaré de menos tu dulzura, tu horrible dulzura. Tu manera de hacerme sentir mejor, tu sinceridad y tu forma de quererme, a tu manera, a nuestra manera. Siempre serás tú, te lo prometo.
Quizás dentro de algunos años, cuando estos barrios cambien, posiblemente nos encontremos, tú y yo. Y te prometo intentarlo. Posiblemente no sea lo mismo, pero todo es cuestión de tiempo. Y nos merecemos el nuestro propio. Te lo prometo.