¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Todo es cuestión de tiempo.

No es fácil tener que admitir que no te he olvidado. Lo he intentado, lo juro. Un millón de veces me he parado y me he propuesto que a partir de ese día serías cosa del pasado, pero ya ves, cada vez que vuelves a mí haces que mis piernas tiemblen y cada parte de mi cuerpo se estremezca.
Tienes la capacidad de que cada palabra que digas me haga quererte más.
Te he buscado, en otros brazos, en otros besos y en otras caricias que no eran las tuyas. Pero después de todo ahora sé que no hay dos iguales, y que por mucho que lo busque, no voy a encontrar a ningún otro como tú.
Has llegado después de tanto tiempo, intentando encontrar algo que estaba muy escondido, apagándose, y con una luz muy seca, apunto de marchitarse. Es posible que la oscuridad fuese el mejor lugar, pero, has traído tanta luz nueva, y bonita... que es como si el sol saliese después de años de lluvias y tormentas. Como si estuvieses apunto de perder una vida, y de repente, sin más, un respiro, un respiro de tranquilidad, de saber que estás ahí...
No sabes lo mal que lo he pasado. No tienes ni idea, ni la más mínima idea del daño que todo esto me ha causado. He pasado noches en vela pensando cuál había sido el problema. He pasado noches sentada en la cama, tapada con alguna manta, aunque hiciese calor, yo me moría de frío de tanto dolor.
Y ahora, solo intentas llegar a mí de alguna forma, y yo, yo creo que ya no quiero que llegues. Me duele decirlo, créeme, me duele tener que admitir que eres pasado, y el pasado, es olvido. No quiero decir que te vaya a olvidar, no... Los compararé a todos contigo, y seguiré buscándoles excusas, porque no son tú. Y cuando esté con ellos, pensaré en cómo sería ese momento si no fuesen ellos, si fueses tú.
No podré evitarlo, pero debería de haberlo hecho hace mucho tiempo.
Puedes tropezarte con la misma piedra una, dos, tres y hasta cuatro veces. Pero la quinta ya duele, duele de haberte caído tantas veces, y de haberte dado en el mismo lugar. Duele de no haber podido levantarte, y cuando creías que podías, volvías a caer. Duele.
Echaré de menos tu dulzura, tu horrible dulzura. Tu manera de hacerme sentir mejor, tu sinceridad y tu forma de quererme, a tu manera, a nuestra manera. Siempre serás tú, te lo prometo.
Quizás dentro de algunos años, cuando estos barrios cambien, posiblemente nos encontremos, tú y yo. Y te prometo intentarlo. Posiblemente no sea lo mismo, pero todo es cuestión de tiempo. Y nos merecemos el nuestro propio. Te lo prometo.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Esto es como el tetris, buscando dos piezas que encajen en un sitio, el dilema de toda vida.

Lo he intentado. He llegado aquí con la intención de contarte todo lo que no soy capaz de decirte a la cara.
Quizás porque me da miedo el qué seas capaz de decirme, quizás porque no quiero una respuesta negativa que me haga daño. Ya sabes, ya me conoces, tengo una coraza enorme que me protege. Y quizás por eso pase por momentos de tenerlo todo claro a nadar en un mar de dudas.
No me gustan las conversaciones serias, y odio si me apagan el fútbol. He visto todas las películas de la Saga de Crepúsculo, bueno, hasta la última que han sacado. Quizás, y solo quizás las haya visto porque sigo siendo una niña viendo cuentos de hadas ante sus ojos que en realidad no existen. Pero de algo se tiene que vivir.
No me dan miedo las películas de terror, pero me asusta saber que estarás detrás de esa pantalla leyendo esto.
Creo que tengo un serio problema con mis emociones. No soy estable. Sí, maduré muy rápido y digo que estoy bien con una sonrisa fingida porque pienso que yo sola puedo, pero empiezo a echar en falta sentarme en el sofá a tener conversaciones serias durante un par de horas, a los domingos lluviosos en casa, encerrados viendo alguna película que me haga querer quererte más. A tus buenos días y a tus buenas noches. No te voy a mentir, me encanta discutir, y si por mí fuese, me pasaría día y noche haciéndolo. Porque encuentro atractiva la forma de pedirse perdón de después, llámame idiota, pero me gusta.
Doy un millón de consejos sobre cómo ser sinceros con los demás, y aquí me tienes, escribiendo esto en un lugar que poca gente llega a visitar. Juro que lo he intentado un millón y una vez, pero será que no soy capaz de hacerlo. Que tengo dudas porque lo pienso. Esto es como el tetris, buscando dos piezas que encajen en un sitio, el dilema de toda vida. Ven y dime que tú no has jugado al tetris y no has buscado esa pieza que encajaba. Que has encontrado varias pero la partida finalizaba, que has fallado, una y mil veces, que no eres tan distinto como yo. Ven y dime que no lo has intentado, miénteme. Vamos a discutir un rato sobre lo absurdo que puede llegar a ser esto. Vamos a sentaros y a hablarlo, con cara y tono serio. Vamos, joder. Si una humana y un vampiro se pueden querer, se puede.

jueves, 17 de noviembre de 2011

A escondidas, dicen que eso da cierto morbo.

+Hola.
Bueno, no te voy a engañar, he ensayado esto tantas veces... Me he puesto delante del espejo de mi habitación y lo he intentado, ya sabes, bueno, decírtelo y esas cosas...
Sabes, da igual. Soy estúpida. Pensaba que podría funcionar, que yo te lo diría y tú pensarías lo mismo y lo intentaríamos y saldría bien. Tampoco hablo de tener un futuro, ni de casarnos y tener hijos, comprar una casa, hacer viajes a Disney Land Paris, pagar una hipoteca y acabar en una rutina diaria que nos consumiese.
Dios... Hablo demasiado, ¿verdad? Me lo suelen decir, que tengo que callar más, y escuchar. Ya sabes. Suelo hablar mucho cuando estoy nerviosa, no puedo evitarlo. Me enrollo y al final me pierdo. Ya ni recuerdo qué es lo que te quería decir.
Ah, sí. Mira... es posible que no funcione, sabes... no sé ni cómo decirlo. Dicen que tenemos que ir al grano y esas cosas... Dios, ya estoy otra vez.
Vale, allá va. Me g... me gustaría saber qué vas a hacer este sábado.. Si te apetecía ir al cine, ver una peli, o si quieres también podemos ir a la bolera. O ver un partido de fútbol, sabes, me gusta el fútbol. Me gustas.
Quiero decir... tampoco es que te quiera ni que me haya enamorado de ti, pero.. no sé, me gustas.
Soy idiota. Mis amigas dicen que en realidad eres un capricho de esos, pero, cuando me miras, no sé, puedo ver toda tu preocupación en tus ojos, y cuando estás nervioso te tocas la oreja. No mueves los pies ni te frotas las manos, no. Te tocas la oreja. Y tus ojos son tan azules que puedo ver el mar en ellos. Y me encanta  cuando cantas esas canciones horrorosas que tanto odio, y luego las escucho en la radio y.. pienso en ti. Y tu pelo despeinado por las mañanas, ya sabes, con esa cara de niño dormido, o cuando te quedas embobado pensando en algo, es como si estuvieses buscando musarañas en un lugar un tanto lejano.
Dices que mides 1,73 pero en realidad mides 1,70.
No sé, te gusta todo lo que a mí no, pero, podría gustarme si tú quisieras.
No quiero hablar de una relación, ni nada de eso.. me da miedo lo que pienses. Tampoco tiene por qué ser serio, ni formal, si quieres no lo puede saber nadie, ya sabes, a escondidas, como unos adolescentes rebeldes... dicen que eso da cierto morbo.
En definitiva.. no sé, ¿qué piensas? Di algo, por favor... Verde. Tu color favorito. El color de la esperanza. Va, venga, sí.
-Un poco de verde no vendría nada mal.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Días fríos y tragos amargos.

Inalcanzable. Inalcanzable y frustrante. Tanto como las estrellas a las que sabes que jamás podrás llegar o aquél sueño que sabes que ni en tus pesadillas se va a hacer realidad. Y depresiones, muchas depresiones. Noches de insomnio y mañanas de cafés. Tardes con ganas de comerte el mundo que acaban en tragedias escritas en cualquier portal de alguna calle poco inspiradora de la ciudad.
Vida inalcanzable hacia el mundo de los infiernos. Impulsos que luego provocan arrepentimientos, y ataques de ira repentinos. Nervios tras la última calada de aquél cigarro, y algún que otro ataque de ansiedad tras un hola que salió de sus labios. Histeria y grito.s reprimidos. Lágrimas bajo las sábanas y un puñado de recuerdos escritos en cualquier papel. Los dos últimos tragos de tequila, y conseguir perder el control.
Llamadas telefónicas que no acaban nunca y un adiós que terminan en lágrimas que determinan que no va a volver.
Vida de farándula y muerte de sueños. Consuelos perdidos y sonrisas fingidas de felicidad. Días fríos y tragos amargos. Fingir el dolor y nadar entre tu vida hecha pedazos. Y adiós cielo eterno y promesas sin cumplir. Yo me voy, y aquí te dejo, sin memorias, sin esfuerzos, sin más cosas que vivir. Átame con locura bajo las yemas de tus dedos. Deja que me vaya, pero no quieras que pase. Con aquello que dicen de qué l(a) vida está llena de (m)ens(a)jes subli(m)inal(e)s

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Será cosa del tiempo.

Nos hemos dejado, hemos caído en la rutina y nos hemos olvidado de lo que verdaderamente importa.
Tampoco habían muchas cosas que importasen de verdad: los mínimos detalles, un par de sonrisas por la noche con un par de palabras que significaban algo, una cena juntos y un "buenas noches".
No me sorprendería que un día de estos vinieses a contarme que te has enamorado y no soy yo. Que hace temblar todas las partes de tu cuerpo, que te lleva a lugares inimaginables, y te hace sentir cosas que nadie te podrá hacer sentir jamás.
Hace tiempo que se te nota distante, nuestras conversaciones han acabado en un intento por no perder lo poco que queda ya. Nos hemos acostumbrado a casi ni hablar, tampoco a mirarnos, hay miradas que duelen.
Quizás deberíamos sentarnos a hablar sobre esto; la magia, el entusiasmo y la felicidad se han marchitado junto a las horas de ruido.
Dormir ya no soluciona nada; es posible que lo hayamos intentado todo, o casi todo. El miedo se apodera de soluciones que no somos capaces de ver.
Quizás hayamos perdido facultades, hayamos cambiado y nos hayamos agarrado a ideas y sueños que no son nuestros. Quizás solo nos quede levantarnos una mañana y darnos cuenta que ese no es nuestro sitio, que hace tiempo que dejó de ser algo, y hace tiempo que dejamos de ser nosotros.
Mientras tanto, posiblemente solo nos quede la espera, y es posible que pueda ser larga.
Tiempo... solo eso. Solo eso de lo que nos sobra.