¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Será cosa del tiempo.

Nos hemos dejado, hemos caído en la rutina y nos hemos olvidado de lo que verdaderamente importa.
Tampoco habían muchas cosas que importasen de verdad: los mínimos detalles, un par de sonrisas por la noche con un par de palabras que significaban algo, una cena juntos y un "buenas noches".
No me sorprendería que un día de estos vinieses a contarme que te has enamorado y no soy yo. Que hace temblar todas las partes de tu cuerpo, que te lleva a lugares inimaginables, y te hace sentir cosas que nadie te podrá hacer sentir jamás.
Hace tiempo que se te nota distante, nuestras conversaciones han acabado en un intento por no perder lo poco que queda ya. Nos hemos acostumbrado a casi ni hablar, tampoco a mirarnos, hay miradas que duelen.
Quizás deberíamos sentarnos a hablar sobre esto; la magia, el entusiasmo y la felicidad se han marchitado junto a las horas de ruido.
Dormir ya no soluciona nada; es posible que lo hayamos intentado todo, o casi todo. El miedo se apodera de soluciones que no somos capaces de ver.
Quizás hayamos perdido facultades, hayamos cambiado y nos hayamos agarrado a ideas y sueños que no son nuestros. Quizás solo nos quede levantarnos una mañana y darnos cuenta que ese no es nuestro sitio, que hace tiempo que dejó de ser algo, y hace tiempo que dejamos de ser nosotros.
Mientras tanto, posiblemente solo nos quede la espera, y es posible que pueda ser larga.
Tiempo... solo eso. Solo eso de lo que nos sobra.

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