Tanto tiempo sin llamarte mi vida, tanto tiempo sin escribirte algo con un poco de sinceridad.
No esperaba recibir aquella llamada en la cual me informasen, aunque fuera un desconocido, que estabas bien.
Podríamos decir que te he echado mucho de menos. Siempre.
Cada día que ha pasado desde tu marcha me ha sido difícil decir cuando y donde debía dejarte atrás.
Tengo muchas cosas que contarte, y en realidad ni siquiera sé por dónde empezar.
Tengo buenas y malas noticias. Supongo que te contaré primero las malas, así después las buenas algo te calmarán.
No me ha sido fácil olvidarte, y a día de hoy todavía sigues aquí. Siento tu presencia en cada lugar de ésta casa. En cada abrazo y en cada beso que necesito de ti.
Tendré que darte una de las peores noticias que jamás podre llegar a dar.
Manel murió. En éstas calles en las que solo triunfa la droga y el alcohol por desgracia él se metió.
Imagínate como acabó.
Está enterrado en el cementerio de La Sra. Carmen.
Visítalo, hazlo.
Supongo que el hecho de que cada día me sea más difícil olvidarte tiene que ver con la única buena noticia que te tengo que dar.
Van a hacer ya casi dos años desde tu marcha, y nunca te pude decir la verdad.
Tienes un hijo, tenemos un hijo.
Se llama como tú, Christopher. Déjame decirte que es precioso. Tiene tus maravillosos ojos azules, con esos con los que me conquistaste hace ya algún tiempo.
Tiene ya un año y 2 meses, y corre más que una bala. Supongo que algo más heredo de ti.
Necesito que vuelvas, por favor. Incluso ya te lo ruego. No soy capaz de ser una madre y un padre a la vez. No soporto tantísima presión sobre ésta situación.
Te necesito Chris. Necesito tu dulce sabor en los labios a café por la mañana. Tu te quiero cada despertarme con un dulce desayuno.
Comprende que te echo de menos, compréndelo.
No puedo asumir esta responsabilidad ya más sola.
Me recuerda a ti. Déjame decirte que es igual que tú. Y por ello no puedo soportar esto.
Te pido por favor, que vuelvas, haz de padre durante un tiempo, explícale que algún día deberás de irte y no sabes si podrás volver. Hazlo.
Yo no sé cómo explicarle que su padre se fue y no puedo llevarle con él puesto que no sé donde se encuentra.
Te esperáramos con los brazos abiertos, con una de tus tartas de queso favoritas y con la puerta abierta.
No te pido que tú y yo tengamos una relación, aunque lo esté deseando más que a nada y más que a todo.
Pero vuelve y hagamos que éste niño tenga una educación, a unos padres juntos y una vida llena de felicidad.
Por favor Christopher, vuelve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Secretos.