No puedo guardarte rencor por mucho que lo intente.
Pienso que todo esto fue causado tal vez por una gota de inmadurez de ambos en un vaso lleno, y esa fue la gota que colmó el vaso.
No me importa que me digas que vivo en una burbuja, porque me hace gracia. Tú la creaste, y hoy por hoy sigo viviendo en ella felizmente.
Te di hasta mi última gota de confianza, y lo único que supiste hacer fue desaparecer de éste mapamundi como siempre quisiste.
Hacer aquel viaje donde vivirías cosas nuevas, conocerías a personas que siempre quisiste conocer, que forman parte de tu vida. Y por ello me alegro.
Me alegro de que tengas una vida llena de salud y felicidad. Me alegro de que hoy por hoy sigas siendo la persona que yo conocí hace ya dos años. Que no cambies. Me alegro de todo ello y más.
Te pido que te cuides, que disfrutes de la vida hasta el último sorbo del vaso como solías decirme, que te comas el mundo de un bocado y que esté buenísimo.
Que te acuerdes de mí haya donde vayas, que sé que lo harás.
Que hemos y tendremos nuestras complicaciones en una relación tan extraña como siempre fue la nuestra; pero te agradezco todas y cada una de las cosas que me has enseñado de ésta vida; gracias a ti no cometeré los mismos errores dos veces.
Algún día nos encontraremos en algún bar mientras bebemos un café recién hecho con unas cuantas cucharadas de azúcar.
Me contaras que la vida te ha sabido cuidar y tratar muy bien.
Que es lo que has hecho durante todos estos años y con una sonrisa, con tu típica sonrisa, me recordaras cada una de nuestras tonterías.
Me tendré que ir, pero volveré. Volveremos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Secretos.