¡Buenos días princesa!
¡He soñado toda la noche contigo!

viernes, 31 de diciembre de 2010

Aprender a despedirse.

- Tanto tiempo sin llamarte “mi vida”. Tanto tiempo sin escribirte a la cara. Esta vez solo tú sabes que me dirijo a ti. Te escribo a tras el pasado, después de la batalla, cuando dicen que todos somos generales. Pero te juro que ha sido necesaria la distancia de un adiós y el tiempo de varios silencios para poder atreverme a esto. Te preguntarás por qué lo hago aquí y de esta manera. Que qué hace toda esta gente mirándonos. Que por qué nos tienen que estar escuchando. Tranquilo, no les voy a contar nada que tú no quisieras que oyesen. Sólo están a modo de testigos, no de jueces, y no van a hablar ni a decirnos nada. Nos leen, y coincidirán o no, pero eso jamás lo tenemos porqué saber tú y yo.
El hecho, la verdad, es que te he estado echando tanto de menos que todavía a veces lloro pensándolo. Te he buscado, no ya en otros brazos, sino en otras miradas que no tenían tus ojos, en otros labios que cerraron los míos, en otras caricias que no me hicieron olvidar las nuestras. El olvido se me fue de las manos, y hasta la fecha aún me ha sido imposible decirle cómo, cuándo y dónde dejarte atrás.
Imagínate cómo lo he pasado que he llegado a envidiar a los que aún no te conocen, porque ellos pueden soñarte a placer sin la angustia de saber que realmente existes.
A estas alturas, ya todo es tarde. A medida que le daba puerta a tu ausencia, he ido echando paladas de otras tierras sobre esta añoranza tuya. No me mal interpretes: no es ingratitud, es supervivencia. Tú, por tu parte, fijo que has abierto ya la jaula de tus otros amores, que deseaban desde hace tanto tiempo este momento. Salúdales, no te olvides de darles de comer de tanto en tanto y sobre todo pídeles perdón de mi parte por haberlas hecho esperar. Más tarde, quiero decirte que nada de todo esto ha sido en vano. Siempre he creído que el arrepentimiento era el analgésico de los moralistas y el anestésico de los cobardes. Y, hoy por hoy, sigo valientemente orgullosa de haberlo intentado, de haberlo perdido todo y de haber sentido lo que tú me has hecho sentir.
Una relación puede ser el mejor espejo, a veces cóncavo, a veces convexo, jamás plano, que enfoque y descubra partes de ti que jamás te habías visto desde esa perspectiva.
Nos hemos dolido hasta decir basta, nos hemos herido aún convalecientes, y nos hemos curado hasta resucitarnos casi del todo. Quien no haya fracasado como nosotros, no tiene ni puta idea de hasta dónde se puede creer, querer y caer.
Que se aparten los Romeos y Julietas, que miren y aprendan los amantes y amados de cualquier época, raza y condición, que tú y yo hemos tocado todos los cielos del primero al séptimo, que tú y yo hemos mordido el polvo de todos los infiernos, que tú y yo nos hemos devuelto a la vida, a la muerte, y a todo lo que pueda haber entre medio.
“¿Sabes cuando estás en una relación en la que todo va bien, no hay discusiones, parece que marcha como la seda, y sin embargo sabes perfectamente que ésa no es la persona? Pues a mí, contigo, me pasa todo lo contrario”.
Pero gracias a ti he descubierto muchas más cosas. Para empezar los más obvio, que seguro que podríamos haberlo hecho mejor. Dejar atrás, a un lado las demás personas y cosas, superar los obstáculos siempre que hubiéramos caminado juntos.
Como ocurre en la vida, los suburbios de un amor es donde suelen vivir las cosas más auténticas e indeseables del acto de quererse. Amigos, familia, conocidos, todos de pronto se sienten en la obligación moral de tomar partido, cuando nadie se lo ha pedido, y sobre todo, de tratar de entender las cosas que ni siquiera una acierta a explicarse.
Ahora, con el deseo roto y la intuición dañada, una intenta recobrar algún resquicio de credibilidad, primero ante una misma, luego ante los demás. Parece que, como te equivocaste, todas las promesas que quedan suspendidas en el calendario ejercen de cachitos de mentira contra la ingenuidad de cualquier nueva emoción. Te fallaste, y fallaste a todos los demás, así como a cualquier compromiso que puedas adoptar en un futuro inmediato, simplemente por el hecho de que éste no te funcionó como esperabas.
Poca gente te viene a decir que hiciste bien en fiar, fiarte, confiar y confiarte. A poca gente le importa que aquello deba tener algún valor para ti, y que así no todo sea tiempo malgastado.
Por último, crecer es aprender a despedirse. Un proceso de aprendizaje en el que vamos ganando maestría, pues parece que cada vez nos despedimos mejor de las cosas, situaciones y personas. Aquí tú has estado increíble. “Pues yo contigo espero aprender a no despedirme”. Y me volviste a ilusionar.
Supongo que no te importará que te lo diga ahora, pero has sido el referente, un nuevo paradigma, la nueva tabla de medidas en un universo pequeño y poco dado a las personas hasta que tú llegaste.
Creo que jamás estaré segura de haberlo dejado ir. Y eso es precisamente lo que te hace grande, lo que nos hizo grandes a los dos. Ya sólo nos queda la distancia de sabernos desde lejos.
Algún día, como suele pasar por los barrios de esta edad, nos volveremos a encontrar, tú con alguien, yo con otro, y deberemos luchar contra esa naturaleza que nos amarró desde el principio, sorteándola con una sonrisa y alguna broma que sólo tú y yo entenderemos.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Muchísimo mejor.

Felicidad en estado puro, brutal, natural, volcánico, que gozada, lo mejor del mundo... Mejor que la droga, mejor que la heroína, mejor que la coca, chutes, porros, hachís, rallas, petas, hierba, marihuana, cannabis, canutos, anfetas, tripis, ácidos, lsd ,éxtasis... Mejor que el sexo, que una felación, que un 69, que una orgía, una paja, el sexo tántrico, el kamasutra, las bolas chinas... Mejor que la nocilla y los batidos de plátano... Mejor que la trilogía de George Lucas, que la serie completa de los Teleñecos, que el fin del Milenium... Mejor que los andares de Ally Mcbeal, Marilyn, la Pitufina, Lara Croft, Naomi Campbell y el lunar de Cindy Crawford... Mejor que el pequeño paso de Amstrong sobre la Luna, el Space Mountain, Papa Noel, la fortuna de Bill Gates, las malas experiencias cercanas a la muerte, la resurrección de Lázaro, todos los chutes de testosterona de Schwarzenegger, el colágenos de los labios de Pamela Anderson, mejor que los excesos de Morrinson... Mejor que la libertad... Mejor que la vida.

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No soy rubia y no me gusta el Martini con hielo. No soy alta, en realidad, ni siquiera llego al metro setenta, aunque con tacones altos lo sobrepaso. Si, lo acepto, soy de esas que se duerme en la parte más interesante de la película. De esas que olvidan el 14 de febrero. De las que llegan media hora tarde y sonríen mientras piden perdón. De las que hace la maleta cinco minutos antes de salir de viaje. De las que piensa que el orgullo es lo último que se pierde. Acepto que soy la más cabezota del planeta. Que primero actúo y luego pienso. Que soy del las que canta en la ducha… Que soy el ser más imperfecto y reconozco todos y cada uno de esos defectos…

Dos más dos son cuatro.

Aprendí que los peces nadan y las aves vuelan. Que los políticos mienten, que la Tierra es redonda. Que la gente es falsa, que todo el mundo tiene dos caras. Aprendí que la suma de dos y dos son cuatro, que hay que dar más de lo que se recibe. Que no hay que ilusionarse demasiado. Que la vida es un regalo. Me enseñaron que el futuro no está escrito, que el universo es infinito y que nosotros somos personitas diminutas, casi inexistentes. Aprendí que el tiempo pasa, que las arrugas salen, que los pechos se caen y que la belleza no es lo más importante. Aprendí a no creer en las promesas ,a confiar en casi nadie y a contar con los dedos de una mano a quien de verdad siempre estuvo a mi lado.

Realidades ciertas.

Tienes toda la razón, no soy perfecta. No miro las etiquetas de la comida para saber cuánto voy a engordar. Soy incapaz de pasar una semana sin tomar nada que no lleve chocolate y no voy a la peluquería una vez al mes. Reconozco que me muerdo las uñas, sobre todo cuando te acercas, porque me pones nerviosa. Cuando camino por la playa, a mí también se me mete arena en los zapatos, y mi cuarto está hecho un asco. Porque yo también soy persona. Y si me pinchas, sangro.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Juguemos al escondite.

Hasta que punto hemos llegado que todo nos ha salido mal.
El dolor empieza a hacer efecto y empieza a salir de su escondite para seguir jugando un rato, como si nada; ahora es él quien cuenta hasta un número infinito y la sonrisa se esconde.
Las lágrimas empiezan a caer como gotas de lluvia en un día de tempestad absoluta, mientras que, la soledad, empieza a hacer efecto y el frío entra en el cuerpo y el calor se agota.

Mientras otros se matan a reír y lo único que les llega a doler es la tripa de tanta risa en un solo minuto, tú y yo, aquí, sentados mirándonos fijamente como si no existiera nada más que este cuarto vacío con un par de muebles, una cama y una televisión en la que solo saben hablar de los cotilleos más absurdos que jamás se habían escuchado hasta entonces. Un par de "lo siento" y unos abrazos tampoco sirven de mucho a la hora de la verdad, y tampoco arreglan las cosas cuando se es necesario.
Y las lágrimas te ayudan a desahogarte, a terminar con un poco de rabia que se ha pegado con super blue en el cuerpo y no le apetece despegarse; pero no hacen nada más.
Y por mucho que intentemos sonreírnos, reírnos e intentar echar la vista atrás para darnos cuenta de que lo sucedido simplemente ha sido un bache en un camino lleno de piedras que hay que intentar esquivar, nada volverá a ser como ayer, pero tampoco como mañana. Y tú y yo empezaremos a ser diferentes, dejaremos de ser los mismos, y el amor desaparecerá.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Virginia Cabrera Donaire.

Eh, pequeña: te quiero.
¿Qué manera más buena de empezar, cierto?
Que me quedé estancada con otra entrada, así que opté por no continuarla, y en su lugar, ponerte a ti.
Porque qué mejor forma de hacer que esto esté bien si es contigo.
Que no hace ni un año, o posiblemente más que eso, sí que haga que te conozco, pero me es tan difícil recordar ese momento... ¡Y encima te caía mal! Toma ya! Eh, pero míranos ahora, increíblemente, no puedo separarme de ti.
Y en el momento en el cual me tenga que marchar a cualquier otro lugar, no voy a poder, porque dejarte a ti, y a las demás, es tan cruel que solo de pensarlo me duele en el corazón.
Y que todo este tiempo junto a ti, sin duda alguna, es uno de los mejores que alguien puede tener en su vida.
En un rato, veremos a alguien muy especial :$ que, eso, sí o sí, hay que cumplirlo; hemos de verle en persona.
Pero que no solo está él en nuestras vidas, hay mucha más gente.
Y que no sé qué decirte xd
Que sabes de sobra que me tienes aquí para todo lo que haga falta, para siempre, y es que todo eso ya lo sabes xd
Pero que sin ti este mundo ya no tendría sentido, porque es tan duramente duro vivir sin verte cada día, que me cuesta imaginarme si dejara de verte :$

Y que te quiero Virginia Cabrera Donaire, más que a nadie en este planeta y en todos los que existan. Y que aunque me cueste reconocerlo, es así.
Y que nadie puede ser más increíble persona que tú, más humilde y más bella, tanto por fuera como por dentro.
Te quiero.

lunes, 8 de noviembre de 2010

La cobardía es traicionera.

Sí, todos llegaremos a un punto ya de nuestras vidas en el cual nos cruzaremos con ella.

Y es posible que nos mire con mala cara, con aspecto negativo hacia nosotros, con ganas de destruirnos.
Y lo hará, porque es su trabajo. Nos comerá por dentro; poco a poco para que sea más doloroso, para que nos cueste reponernos, para que no podamos abrir la puerta a la valentía.
Y ahí estará ella; esperando algo ya cansada fuera, empujando esa puerta una y otra vez; cada vez con más insistencia para poder entrar. Y cuándo lo haga, cuando por fin entre, todo estará destruido por dentro.
E intentará sacar todo lo negativo fuera, para que solo quede una simple sonrisa.
Y cuando salga fuera para liberar esa sonrisa y enseñarla al mundo, él la pisoteará.
Y sí, habrá ganado la cobardía; como la lucha de Troya, el dolor acabará siendo causado por varias flechas, como las que acabaron con Aquiles, y la valentía acabará muriendo.

domingo, 31 de octubre de 2010

Lo que más le dolió fue ver su rostro lleno de lágrimas, aún sin conocerla, se acercó, le limpió su bella cara de niña inocente, la levantó del suelo y le dijo con una sonrisa de oreja a oreja:
-Tranquila, en ocasiones solo te hace falta limpiarte un poco el barro de las manos y seguir hacia delante- le dijo él, y ella, como una muchacha adolescente que era, sonrió, rió y dejo de llorar.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Joder, piensa en la cosa que más te duela, pero la que más sin duda alguna.
Recuerdala como nunca lo has hecho, y como nunca lo hiciste.
Empieza a llorar, ya es hora.
Y mientras lo haces piensa en otras cosas que te duelen, y mucho. De esas que eres incapaz de perdonar.
Llora.
Ponte a picar una cebolla.
Ahora ya no puedes decir que no lloras agusto eh.
Entonces hagámoslo juntos.
¡Y ahora qué coño hago yo si me gusta!

sábado, 16 de octubre de 2010

LM#

Y empiezo a necesitarte como nunca lo he hecho.

Tus viejos abrazos cálidos y dulces empiezan a convertirse en un recuerdo algo ya olvidado con el paso del tiempo, aquel que siempre te juega malas pasadas.
He dejado de recordar cómo era tus besos puesto que recordarte duele, más de lo qué te puedas llegar a imaginar.
He empezado a encontrar viejas fotos y viejos recuerdos de los cuales ni siquiera era capaz de acordarme. Sí, con el tiempo va el olvido, cogidos de la mano y pegados con superblue, para no separarse y empezar a hacer cicatrices de esas, que cuando estiren e intenten no estar juntos hagan daño, tanto que tarden mucho tiempo en cicatrizar y curarse, el justo como para empezar a llorarte.
Con el paso de los minutos al empezar a observar imágenes que creía borradas, eliminadas y desechadas de mi vida, me he dado cuenta de que nada es lo que parece ni nadie lo es. Que todos cambiamos, y que no está nada mal un cambio de vez en cuando; si no es brusco claro.
Ahí tú te has lucido, pegaste el cambio de tu vida, de los grandes, de esos que te hacen darte cuenta más tarde de lo que perdiste.
Aunque te esté echando de menos no quiere decir que no esté enfadada contigo, puesto que sabes que soy orgullosa; como nadie y, que quieras o no, te lo mereces.
Que las segundas oportunidades existen, y tú siempre has tenido un tren para subirte, un vagón particular con cama, baño e incluso una sirvienta para que te sintieras cómodo. La incógnita al respecto, ¿alguna vez decidirás subirte y decirle al maquinista que puede salir de tu ciudad? ¿Que puede empezar a echar carbón a la maquinaria?
Suena irónico, ¿verdad? Yo aquí, contándote todo esto, como si necesitara que lo hicieras, mientras que a veces la cobardía puede al querer.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Es hora de empezar a olvidar un poco el viejo pasado, de empezar a afrontar cosas que hace tiempo eran tan grandes e inimaginables que ninguno de los dos fuimos capaces de saber aceptar.
Es hora de empezar a decir la verdad, aquí va la mía:
Te quiero, sí.
Y es como sentir que puedo matarte con tan solo mirarte, de esas miradas que matan, imaginala.
Decir que me arrepiento de momentos que fueron en su momento y han sido los mejores de mi vida admito que podría ser un error, el más grande de los todavía ni siquiera escritos o dichos.
He sido capaz de quererte como nadie, como aún no han sido capaces de hacerlo. Quererte más de como se quieren en las historias de amor de los libros más románticos y pasionales de la historia de la literatura inglesa, francesa, española e incluso italiana, aún superando el amor de los libros de Federico Motccia.

Iba en busca de otro tú, pero me paré a pensar. Te necesito, dentro de un tiempo quizás ya no me acuerde de ti, quizás encuentre a otra persona, otra persona capaz de hacerme feliz… pero ahora no es dentro de un tiempo, ahora es tiempo de vivir. Ningún amor muere, solo cambia de lugar en la memoria, por ello quiero llevarme conmigo, al lugar donde los recuerdos perduran, tu calor. 
Y si tengo que irme, si me rechazas, si esto no tiene futuro, si el amor muere… quiero que sea con una batalla.
He de contarte que he sabido intentar aceptar la situación como es, la que nos concierne a ambos en algo tan grande que se nos está empezando a escapar de las manos.
Tengo que decirte que nada de esto ha sido en vano, que siempre quise lo mejor para ambos, para los dos, para esta relación que no ha salido por buen puerto, no ha sabido aterrizar en una pista de aviones que era nueva, para ti, para mí, para nosotros.
Tengo que explicarte que espero que comprendas cuando llegue el nuevo amor a mi vida, ya que sabes que siempre al cerrarse una puerta se abre otra.
Tú estás empezando a asimilar esta situación como algo nuevo para tu vida, de esos errores de los que aprendes.
Y que por mucho que vayamos a dejar esto en una batalla en la cual luchemos para que este tipo de situaciones tengan soluciones, he de decirte que te voy a echar de menos.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Me encanta que vengas por detrás y me sorprendas con un fuerte abrazo y uno de tus maravillosos y dulces besos.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Y no sabes como duele descubrir de que te quiero, de que lloro por necesitarte y saber que me urge uno de tus maravillosos abrazos.
Y parece ser que siempre tuve miedo.
Nunca quise hacerte daño y todo se nos fue de las manos. Ahora resultas ser un desconocido y todo por el miedo a equivocarnos.
Si quisieras confiar en mí, porque nunca es tarde.
Demos nuestra típica vuelta por las calles de Madrid.
Mira el tiempo que perdimos y todo el tiempo que estuvimos en ausente, el tiempo que pasamos juntos y el que dejamos pasar.
He de decirte que tu mirada siempre me hizo grande, que te echo de menos. Te he llorado tanto que no puedes ni imaginarte cuantas lágrimas he llegado a derramar, algunas ya incontables de lo pesadas que eran y resultan ser.
Que se me hace lento todo este tiempo que está pasando, y parecen años desde que te perdí.
Resulta ser ya algo difícil recordar cuantos besos te pedí, los abrazos que te dí, y las caricias que no vi.
Tus te quiero en mi cabeza solos se reproducen, y no puedo dejar de escucharlos y eso me está matando, me está matando.
Nadie vino a decirme que lo que estábamos haciendo en todo momento estuvo mal.
Que querernos era pecado y odiarnos era la mejor solución para seguir con vida.
Todas las miradas y caras tristes irán a parar al Sol; y nuestras ganas de volar por el aire se quedarán.
Parece que nos hemos convencido y todas las promesas se rompen poquito a poquito, al igual que nuestros sentimientos y nosotros mismos.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Javier del Moral.

                   Te quiero más que a nada y más que a todo niño gafe.
                        Y que ya estaba empezando a echarla de menos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Hagamos historias todavía jamás contadas.

Pedro#

Mira que lo hago porque me lo has pedido, que sabes que si no... ¬¬
Públicamente: te quiero niño al que le encanta la lluvia :)

martes, 31 de agosto de 2010

;)

Lo que duele no es que confíes en alguien; si no saber si realmente esa persona en algún momento confió en ti.

domingo, 29 de agosto de 2010

Sentimiento muerto.

Y que esto duele, mucho y muy dentro.
He derramado ya lágrimas que no saben a nada, que consigo solo llevan dolor.
Que me están matando y duelen mucho, por el simple hecho de no saber como explicarte bien las cosas para que las comprendas, todas y cada una de ellas, que han estado sucediendo durante éste tiempo algo ya perdido.
Me encantaría decirte que intento olvidarte o algo por el estilo, que incluso lo he conseguido y ahora mismo no pienso en ti, pero sabes que te estaría mintiendo.

No sé como debo explicarte que te quiero, que me equivoqué al querer jugar por un camino que no era el mio y tropecé, y a día de hoy no se como tengo que levantarme para seguir luchando por ti, por esto, por nosotros.

Se supone que debo esperar a que tomes una decisión, pero déjame decirte que la espera se me está haciendo eterna.
Y seguiré aquí esperando, sentada y algo dolida por el tropiezo, pero con las mismas ganas que al comienzo puesto que dicen que en ocasiones la espera merece la pena, y quien no arriesga no gana.

No espero que quieras entenderme o comprenderme, puesto que ni yo puedo, pero una palabra sencilla que lo diga todo en ocasiones mientras sigo aquí, sinceramente no vendría nada mal.
-¿Le vas a esperar por aquello de que tiene que pensarselo y esas cosas?
-Claro que sí.
Le voy a esperar sentada, de pie, a cuatro patas, a dos, a una, dando saltitos, con una mano en el suelo, de rodillas, de puntillas, acostada, haciendo el pino, el mono, el puente y la estatua.
Aquí le voy a esperar.
-Te quiero...
+Una vez más mientes.
-¡No es verdad! ¿Tanto te cuesta creerme?
+¿Y a ti decirme la verdad?
-¿De qué coño estás hablando?
+Como si no lo supieras...
-Pues déjame decirte que no.
+Que eres un idiota, un niñato, un gilipollas y también un imbécil.
-¿Algo más? ¿Se puede saber por qué estás así?
+¡Porque ya lo sé todo!
Sé que mientras según tú "estabas de viaje" te tirabas a mi hermana y a unas cuantas más.
Que parecía que vivía en un puto cuento de hadas y en realidad vivo en una mierda.
De que eres un mentiroso y un cabrón. Que eres el diablo en persona.

(Él la besa)

+¡Déjame!

(Él la vuelve a besar)

-No sabes como me pones cuando te enfadas...
No digas tonterías. ¿Crees que si yo hiciera todo eso seguiría contigo?
Si "me acostara con tu hermana y unas cuantas más" no seguiría aquí. ¿Para que demonios complicarme?
Te quiero, ¿me escuchas? Te quiero.

(La vuelve a besar)

+Pues que sepas que yo a ti no. Solo que soy una magnifica actriz.


[En pocas palabras. Sí, es una puta zorra y se lo va a tirar. Viva el mundo de hoy en día]
Quiero tenerte a mi lado y susurrarte bajito al oído palabras que nunca escuchaste.
Abrazarte mientras el frío nos come y nos mata por dentro.
Quiero decirte que te quiero y que solo tú sepas que es de verdad.
Quiero besarte a oscuras para que nadie nos vea.
Quiero meternos mano en pleno cine y montar un escándalo, de esos que tardan meses en olvidarse, y cuando se olvide, volver a repetirlo.
Bailar canciones de todo tipo bajo la lluvia contigo y después ver amanecer con una manta en pleno parque de Madrid.
Quiero que tú seas el único en mi vida.
Que después de hacer el amor me llenes a besos, me des abrazos muy fuertes; de esos que parece que voy a dejar de respirar para siempre y me digas que me quieres.
Quiero discutir contigo por gilipolleces, que gritemos un rato, demos unos cuantos portazos, que durmamos separados pero a la misma vez no tan lejos y que con un buen café todo se arregle al día siguiente.
Que estés celoso porque un tío intente ligar conmigo y que vengas y me comas la boca para que le quede claro quién eres tú en mi vida.
Quiero una cena romántica con un par de velas a la luz de la luna y después una noche entera llena de pasión.
Me gusta que no tengamos un futuro planeado y pensado; al menos así dentro de 10 minutos tendremos que hacer algo nuevo.
Me gustan las cenas con amigos, las que cenamos con tus padres y también algunas con los mios. Me gusta cenar contigo, me encanta cenarte a ti.
Que me dejes dormir un rato más y me despiertes con un dulce beso.
Que me gusta todo lo que viene de ti. Me gustas tú.

miércoles, 25 de agosto de 2010

Cara o cruz.

Como podrás comprobar llego muy tarde.
Nadie tarda tanto en abrir la jaula de sus amores y de sus ex-, y más cuando se trata de un amor rechazado hace ya algún tiempo.
Me gustaría contarte de que yo sigo aquí, después de haberte dicho que no.
Un error muy grande en mí.

Estoy más que segura que soy capaz de quererte como nadie.
De que cuando las beses a ellas pensarás en mí y en a que sabrán mis labios.
En que como te sentirías con todas y cada uno de mis caricias. Como de fuertes pueden llegar a ser mis abrazos y como de calientes o frías pueden llegar a estar mis manos cuando las toques.
A que va a oler mi pelo y que colonia me echaré cada día, e incluso si se quedará el perfume en la ropa atrapado.
Como voy a dormir y si pienso en ti cada noche antes de cerrar los ojos otra vez; como siempre.
Estoy más que segura que puedo hacerte la persona más feliz de todo el planeta hasta el punto de estar a tres metros sobre el cielo
Quererte como nadie lo ha hecho y lo hará jamás hasta llegar a morir por ti.
Que lo seas todo y nada a la misma vez para mí.

De que sí, tengo ganas de ti.

sábado, 21 de agosto de 2010

Diario de una esposa abandonada.

Tanto tiempo sin llamarte mi vida, tanto tiempo sin escribirte algo con un poco de sinceridad.

No esperaba recibir aquella llamada en la cual me informasen, aunque fuera un desconocido, que estabas bien.
Podríamos decir que te he echado mucho de menos. Siempre.
Cada día que ha pasado desde tu marcha me ha sido difícil decir cuando y donde debía dejarte atrás.

Tengo muchas cosas que contarte, y en realidad ni siquiera sé por dónde empezar.
Tengo buenas y malas noticias. Supongo que te contaré primero las malas, así después las buenas algo te calmarán.
No me ha sido fácil olvidarte, y a día de hoy todavía sigues aquí. Siento tu presencia en cada lugar de ésta casa. En cada abrazo y en cada beso que necesito de ti.
Tendré que darte una de las peores noticias que jamás podre llegar a dar.
Manel murió. En éstas calles en las que solo triunfa la droga y el alcohol por desgracia él se metió.
Imagínate como acabó.
Está enterrado en el cementerio de La Sra. Carmen.
Visítalo, hazlo.



Supongo que el hecho de que cada día me sea más difícil olvidarte tiene que ver con la única buena noticia que te tengo que dar.
Van a hacer ya casi dos años desde tu marcha, y nunca te pude decir la verdad.
Tienes un hijo, tenemos un hijo.
Se llama como tú, Christopher. Déjame decirte que es precioso. Tiene tus maravillosos ojos azules, con esos con los que me conquistaste hace ya algún tiempo.
Tiene ya un año y 2 meses, y corre más que una bala. Supongo que algo más heredo de ti.
Necesito que vuelvas, por favor. Incluso ya te lo ruego. No soy capaz de ser una madre y un padre a la vez. No soporto tantísima presión sobre ésta situación.
Te necesito Chris. Necesito tu dulce sabor en los labios a café por la mañana. Tu te quiero cada despertarme con un dulce desayuno.
Comprende que te echo de menos, compréndelo.
No puedo asumir esta responsabilidad ya más sola.
Me recuerda a ti. Déjame decirte que es igual que tú. Y por ello no puedo soportar esto.
Te pido por favor, que vuelvas, haz de padre durante un tiempo, explícale que algún día deberás de irte y no sabes si podrás volver. Hazlo.
Yo no sé cómo explicarle que su padre se fue y no puedo llevarle con él puesto que no sé donde se encuentra.
Te esperáramos con los brazos abiertos, con una de tus tartas de queso favoritas y con la puerta abierta.
No te pido que tú y yo tengamos una relación, aunque lo esté deseando más que a nada y más que a todo.
Pero vuelve y hagamos que éste niño tenga una educación, a unos padres juntos y una vida llena de felicidad.
Por favor Christopher, vuelve.

jueves, 19 de agosto de 2010

Terminó.

Date cuenta de que esto no es ningún juego de niños pequeños.

¿No puedes ver la realidad? Todo salió mal.
Me estoy rompiendo en pedacitos pequeños de cristales, de esos que en cuanto más los pisas, más daño te haces. Y me estoy pisando una y otra vez a mí misma.

Te vi partir sin decir nada y la lluvia se llevó toda razón que pudiera haber.
En tus labios llevas las palabras que jamás pudiste pronunciar.
En ésta vida nada es casualidad, y quise pedir lo que no di.

Que difícil fingir que el pasado no existe, y sigues aquí junto a mí.
Tu calor sobre la almohada se esfumó y hoy me hace falta y los recuerdos no me dejan ver que nada volverá a ser como ayer.
El dolor me rompe, y llorar ya no me calma.
Puede que me ciegue la fe pero vuelvo a creer que esto no se acaba.
Sueño que te intento besar y me vuelvo a quemar; la vida se me escapa, y aunque en cada beso dueles más, no te quiero olvidar.
Poco a poco empiezo a comprender que no me queda tanto que perder.
Y miro el reloj y empiezo a pensar que el tiempo me atrapa. Y en un segundo finjo que me quiero escapar, y vuelvo a por más y al final ya no hay más.
Has formado parte de mi vida como nadie formará jamás.
Te he querido como a nadie, como a nadie he podido querer, y podré querer.
He sufrido por ti como por nadie.
He llorado por ti como jamás podré llorar por el resto del mundo.

No intentes hacerme cambiar de opinión cuando ya tengo mi vida formada.
Cuando sé lo que quiero, ahora sí.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Pedro#.

Hola :)
Sabes que yo no soy participe de estas cosas, sobre todo de tener que hacerlo aquí, pero como sé que tengo que decirlo no encuentro algún lugar mejor.
Míranos Pedro, míranos.
Explícame como hemos llegado hasta éste punto.
Me dijiste que esperabas no arrepentirte de esto, sinceramente yo también espero que no lo hagas.
Al fin y al cabo somos demasiado iguales como para enamorarnos. Ahora todo es diferente, debes entenderlo.
Has de saber que olvidar a alguien no significa dejar de quererle y seguiré esperando que aparques debajo de casa porque las historias no terminan hasta que se pone un punto y final, y tú no siquiera has puesto un punto y coma.
Esperé tu llamada durante meses, muchos meses, y la única respuesta que ahora me sabes dar es un no pude.
Ya no.
Y aún me preguntas por qué. Pues porque yo te he echado de menos todos estos meses, te he necesitado y nunca estabas.
Y ahora ya no puedo prestarte mi abrigo, ni quitarte la ropa ni sudar contigo, ni perder la calma, ni decirte las cosas que nunca te he dicho.
Después de varios intentos inútiles acabarás dándome golpes con la almohada, y el peor de los días, intentando asfixiarme.
Ahora ya llegaste demasiado tarde.

lunes, 16 de agosto de 2010

Pensamientos#

Son las 04:27 cuando empiezo a escribir estos pensamientos que rondan por mi cabeza.

Planes de futuro, amor, dinero, felicidad, familia, amistad.
Muchísimas cosas rodean mi vida y hacen que día a día sea un poquito más importante que el día anterior.
Pero hoy me tengo que marchar, tengo que irme de aquí y empezar una nueva vida en otro lugar.
¿El por qué? Un sueño que cumplir, una vida que hacer, una carrera que sacar, un sitio en el cual volver a empezar.
Nueva casa, nuevos amigos, nuevo sitio en el que estudiar, nueva gente, nueva lengua aunque no tan nueva.
Nueva vida.
Hoy pienso por mí y solo por mí.
Y me gusta empezar a ser un poquito más egoísta de lo que siempre quise ser.

LM#

                                            Y que no importa nada más si tú estás a mi lado.

                                                   Que seré así de perfecta solo por ti.

Estrella.

Prometo anhelarte cada día que pase.

Cada cumpleaños y cada aniversario muerto.
Cada día de fiesta, cada San Valentín, cada verano, cada navidad. Cada día de pascua y cada semana santa.
Prometo anhelarte cada mañana al despertarme y cada noche al acostarme. Inclusive en mis sueños.
Cada paso que de por la gran manzana y cada estrella que vea en el suelo de Los Ángeles.
En cada foto de cualquier lugar en el que hayamos estado juntos, y en cada sitio al que queríamos visitar.
Prometo visitarte todos los años, llevarte un ramo de tus flores favoridas, unas cuantas margaritas (me hace gracia porque te encantaba despojarlas) y decirte cuando te echo de menos. Llorarte un rato y luego marcharme.
No me importa que la gente me vea salir de allí. Ya no.
Visitarte se ha convertido en una de mis aficiones favoritas.
Recuerda siempre, aunque no pueda verte que no te olvido, no soy capaz.
Que te quiero.

SRM.

No puedo guardarte rencor por mucho que lo intente.

Pienso que todo esto fue causado tal vez por una gota de inmadurez de ambos en un vaso lleno, y esa fue la gota que colmó el vaso.
No me importa que me digas que vivo en una burbuja, porque me hace gracia. Tú la creaste, y hoy por hoy sigo viviendo en ella felizmente.
Te di hasta mi última gota de confianza, y lo único que supiste hacer fue desaparecer de éste mapamundi como siempre quisiste.
Hacer aquel viaje donde vivirías cosas nuevas, conocerías a personas que siempre quisiste conocer, que forman parte de tu vida. Y por ello me alegro.
Me alegro de que tengas una vida llena de salud y felicidad. Me alegro de que hoy por hoy sigas siendo la persona que yo conocí hace ya dos años. Que no cambies. Me alegro de todo ello y más.
Te pido que te cuides, que disfrutes de la vida hasta el último sorbo del vaso como solías decirme, que te comas el mundo de un bocado y que esté buenísimo.
Que te acuerdes de mí haya donde vayas, que sé que lo harás.
Que hemos y tendremos nuestras complicaciones en una relación tan extraña como siempre fue la nuestra; pero te agradezco todas y cada una de las cosas que me has enseñado de ésta vida; gracias a ti no cometeré los mismos errores dos veces.

Algún día nos encontraremos en algún bar mientras bebemos un café recién hecho con unas cuantas cucharadas de azúcar.
Me contaras que la vida te ha sabido cuidar y tratar muy bien.
Que es lo que has hecho durante todos estos años y con una sonrisa, con tu típica sonrisa, me recordaras cada una de nuestras tonterías.
Me tendré que ir, pero volveré. Volveremos.

SRM

Y aquí estamos otra vez, que novedad, ¿no? 
Hoy vengo a contarte que prometí ser feliz otra vez, que tú ya saliste de mi vida, por muy difícil que me resultara.
Hoy vengo a decirte que te deseo lo mejor. Sé que siempre fuiste y serás el mejor. Mi primer milagro, el más bonito de todos.
Que compartimos muchísimas cosas, y vivimos un millón de experiencias nuevas para ambos.
Pero ahora nos toca coger un nuevo camino, cada uno ha de seguir uno distinto.
Prometo llamarte, lo prometo. Contarte cada novedad que haya en mi vida, como siempre solíamos hacer cuando más nos necesitábamos. Pero las cosas cambian. Se acabó el amor, pero la amistad nunca se fue.
Confío en ti y siempre lo haré, te deseo una vida llena de suerte, de ambiciones, de amor, de felicidad. Llena de cosas buenas. Te deseo lo mejor.

sábado, 14 de agosto de 2010

Hace un rato he tenido una nueva canción con un amigo. Nuestra canción.
Incluso suena bien.

Anoche lloré. ¿Os preguntáis por qué? Há...
No se puede elegir entre amistad y amor. No se puede.
Prueba; la elección que hagas siempre sera un error.
Te sientes como una estúpida, no sabes que hacer.

Que en ocasiones me pregunto que es lo que hago, y si en realidad lo hago bien.
Apuñalo una y otra vez a personas irreconocibles en mi sueños, y me pregunto a que se debe, no estoy loca, aunque lo aparento XD.

En ADV leí hace unos días como un chico contaba que es estéril. La novia está embarazada, que puta.
¿Hasta que punto llega las infidelidades en éste país? Estoy de acuerdo con la televisión, el verano da mucho de que hablar.

Estoy sola en casa, mi familia no está.
Echo en falta ver una película, tengo una duda, no sé si ver La Sirenita o Cenicienta. ¿Por qué? Me gusta las vidas tan irreales que llevan. Una tiene una cola, su padre es el rey de los mares y oceános y se casa con un humano. La otra tiene un hada madrina que le concéde deseos, ¡y es princesa! ¡Que vida tan hinumana por Dios!
Y las niñas se creen que es así la vida, que felices que son entre tanta ignorancia de lo dura y difícil que es ésta vida. La vida real.

¿Una períodista convertida en princesa y próximamente en Reina de éste país? Ni eso es un cuento de hadas que toda mujer desea. Suerte, muy buena suerte.
¿Montaje tal vez? ¡Quién sabe si es así en realidad!

Echo de menos en falta algún que otro beso de mi novio. Algúna que otra de sus payasadas, pero en realidad, por muy increible que llege a ser, no tengo ganas de verle.

He descuvierto que una cena de amigas en mi propia casa siempre es el mejor remedio para sonreir durante un rato. Provarlo, al menos por una noche duermes bien.

Que no todo en ésta vida es tan duro como aparenta ser. Míralo por el lado positivo, acabarás muriendo de todos modos.

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Todos hablan de amor y amistad como expertos en ambos temas.
Y cuando el amor y la amistad se enfrentan, ¿que ha de hacer una?

Ya en realidad nada importa, todo es menos importante a la hora de llorar, es como quitarte ese gran peso de encima.
Claro que obviamente tienes la preocupación de lo que está sucediendo, pero, yo ya estoy harta de tener que pensar primero en los demás y luego en mí.
Que ser egoísta en realidad no es tan malo y tampoco es ninguna enfermedad como algunas personas poco inteligentes y con unas cuantas neuronas ya desgastadas cuentan.

Que amar a alguien por encima de todo es precioso, sí. ¿Pero eso que conlleva? ¿es algún compromiso o algo?
¿Tengo que abandonarlo todo, absolutamente todo para seguir amando tal y como dice la palabra a tal persona?
Incluso perder una amistad, que vale que ha tenido sus menos, pero también sus más...
¿De verdad es tan bonito amar? ¿De verdad?

jueves, 12 de agosto de 2010

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La Real Academia define la palabra imposible como algo que no tiene facultad ni medios para llegar a ser o suceder, y define improbable como algo inverosímil, que no se funda en una razón prudente. Puestos a escoger a mi me gusta más la improbabilidad que la imposibilidad, como a todo el mundo supongo. La improbabilidad duele menos y deja un resquicio a la esperanza, a la épica.

Que David ganara a Goliat, era improbable, pero sucedió.
Un afro americano habitando la casa blanca, era improbable, pero sucedió.
Que los Baron Rojo volvieran a tocar juntos, era improbable, pero también sucedió.
Nadal desbancando del numero uno a Federer.

Una periodista convertida en princesa.
El 12-1 contra Malta.
El amor, las relaciones, los sentimientos no se fundan en una razón prudente, por eso no me gusta hablar de amores imposibles, sino de amores improbables. Porque lo improbable es, por definición, probable. Lo que es casi seguro que no pase... Es que puede pasar.

Y mientras haya una posibilidad, media posibilidad entre mil millones de que pase...Vale la pena intentarlo.

domingo, 8 de agosto de 2010

Quisiera saber realmente qué hacer o sentir sin censurarme una vez más mientras el tiempo pasa y puede perdonarme los errores y los minutos perdidos que he desperdiciado con rencores y orgullo cuando todos duermen sin sentir mi presencia. En madrugadas como ésta suelo estar malhumorada por una serie de cosas que solamente yo entiendo y siento. No sé si el camino correcto sea seguir caminando sin descanso hacia un lugar llamado futuro. A veces quisiera querer más. Negaré las sonrisas a quienes no deben verlas ni experimentarlas porque me cansé de dar en el gusto a cada individuo que transita cerca de mi vida. Solamente en tardes eternas quiero conversar, creo que hoy no hablaré, me encerraré, inventaré un escape imaginario donde solamente yo pueda saber en qué lugar realmente estoy escondida sin tregua alguna. Me he fumado la vida, me he bebido la existencia misma en estos meses, he llorado como nunca antes lo había hecho y la tormenta ha pasado. Admito que me da más miedo la calma que la tormenta. La tormenta tiene revuelos, viento, olas, desastres naturales que sabes que vendrán, pero la calma es una quietud que ensordece, donde los sentidos no funcionan y te congelas en el tiempo, no te permites sentir ni llorar, desear ni soñar. No quieres sufrir y lo bloqueas. Borras todo recuerdo, todo dolor, cada tontería que antes te hizo sonreír. A veces quisiera caer sin volver a levantarme porque estoy agotada, sigo cansada, no tengo una noche de descanso reponedor. No encuentro el botón que pause la sinapsis de mis neuronas y me deje sin pensar una sola puta tarde. Mi mente es promiscua y zigzaguea de un tema a otro. Tengo sida sicológico. Mi cerebro debería estar en stand by un par de meses mientras me esmero en disfrutar de la buena vida, de las fiestas y de los mayores vicios, los más prohibidos que puedan existir, los odiados por todos, los moralmente restringidos y pasearme por las caras de quienes juzgan, hacer una mueca y burlarme de ellos aludiendo a mi agilidad y mi falta de respeto hacia los espacios compartidos. No quiero esperar ni quiero encontrar nada. Mi mirada está dañada mientras nada cambia, las cosas siguen igual y hay noches en que quisiera que mi final fuera otra. Son luces que solamente te quitan la vida, que absorben las energías nulas que transitan por tu aura y eso que llaman alma. Mi alma muere poco a poco. Tiene una gangrena en un estado avanzado. El aburrimiento es algo arbitrario y el dolor sobrevalorado. De mis entrañas saldrán pirañas que se comerán cada sueño que intentaré gestar dentro de este tiempo. No quiero soñar, imaginar ni divagar. Quisiera que un día de éstos mi mente hiciera un cortocircuito y se apagara místicamente sin previo aviso para que esta película no pueda ser terminada, ni vendida ni exhibida en todos los cines del mundo en una avant premiere costosa. Voy a correr muchas millas para regresar al mismo sitio. Siempre es así. Corro en círculos. Esquivo los obstáculos, salto los baches, me levanto y limpio mis rodillas rasmilladas y sigo corriendo en el mismo círculo mientras todos hablan de sus propias vidas. Muchas horas aquí y sé que serán varias más. Algunos días sin dormir y otros sin comer. Mis pasos se han ido tras de mí, no pretenden seguirme ni acompañarme. Desde hoy comencé a caminar sin mi sombra, sola, sin mis pasos, ni mi alma. El cuerpo es una cosa, el alma es otra y la vida es algo completamente distinto. Las mentes pueden ser torcidas y siempre han dicho que la venganza es un plato que se sirve mejor frío. Siento que mi banquete está congelado y lo peor del caso que se ha descompuesto. La venganza ya no es opción, ya pasó, ya murió, ya fue. Son estados catatónicos donde la locura te embarga hasta el pensamiento más insignificante mientras el techo se aproxima a tu cabeza y las paredes comienzan a acercarse a tu cuerpo dejándote sin salida mientras has perdido tantos meses en ansiosas estructuras que no sabes cómo suplir.
Si lo pienso dos veces puede que lo sienta cuatro. Puede que tenga pánico a los fantasmas aunque paulatinamente me estoy acostumbrando a ese aliento congelado que anuncia que estoy en campo minado donde mi mente puede jugar en contra y la realidad puede darme un golpe de gracia. Si decidí avanzar es porque lo merezco, porque no podría negarme una oportunidad así, porque deseo crecer y volver a renacer. Me arrepiento de todo siempre o solía hacerlo. Desde hace algún tiempo que el pasado quedó atrás y que el presente está frente a mis ojos con una luz enorme incitándome a ser feliz y olvidar todo lo malo que alguna vez viví. Es el viento que mueve mi pelo mientras estoy frente al mar el que me hace cosquillas en el cuello inyectándome esas locas ganas de estar, de seguir, de nunca acabar, de ser eterna e infinita. Me tranquiliza enormemente poder experimentar esto hoy, más allá de todo bien y de todo mal, me encanta. Si pudiera volver el tiempo atrás, sería el mismo camino el que escogería, una y otra y otra vez para nunca poder haberme perdido algo tan hermoso y puro como todo esto, como esta emoción de sentir que respiro otra vez, que tengo una función en el mundo, una misión clara y una destinación concreta. Es cuando por fin encuentras tu lugar, por más pequeño que sea físicamente en relación a este gran planeta, pero es enorme para mí y para mi corazón.
La mayor parte del tiempo los seres humanos nos sentimos seguros.

Por medio de la religión hemos sentado bases para lo más temido: lo desconocido.
Pero en esta práctica, hemos creado límites para nuestra mente; el sólo pensamiento de que después de la muerte seguiremos existiendo nos da una seguridad que de otro modo no podríamos tener, sin embargo esta seguridad nos ha dado la idea de que somos seres perfectamente definidos y que no podemos sobrepasar los mismos límites que hemos creado, por lo tanto en el caso de que algo rompa estos límites, le tememos, y en un intento de defender nuestras creencias existenciales lo borramos de nuestra mente de cualquier forma posible.
Sin embargo, la vida es muy peculiar.
Nuestra propia conciencia puede a veces liberarse de los límites, aunque sea en una muy pequeña parte.
A veces, cuando nos miramos en el espejo, y analizamos nuestra vida desde un punto de vista externo, podemos ver cosas horripilantes... Podemos ver que realmente hemos actuado sin saberlo. No hemos tomado nuestras propias decisiones, todo simplemente ha pasado de alguna forma.
Somos máquinas, y nuestro único propósito es sobrevivir, pasar la vida, pero a veces nos parece que no somos nosotros quienes pasamos la vida, sino que somos simples espectadores en un universo donde todo ya está decidido, y donde no podemos concebir la idea de que al terminar la vida, se termina todo.
Pero esto no nos importa mucho, porque no hay nada que podamos hacer. Lo que nos lleva a pensar... que somos realmente muy pequeños en un universo inmenso.
Teniendo en cuenta que nos encontramos en un universo probablemente infinito, con un casi infinito número de galaxias, cada una con un inimaginable número de estrellas, muchas de estas estrellas con planetas orbitando alrededor de ellas, y algunos de estos planetas albergando civilizaciones inteligentes o simples formas de vida, no somos para nada importantes.
Piensen en esto: ¿Qué importancia tiene un solo humano de seis mil millones de humanos en total, en una civilización de incontables millones?
Nuestra propia respuesta puede a veces ser aterradora.

Que las quiero más que a nada e incluso a veces más que a todo.
Que son como la noche y el día pero a la misma vez tan iguales.
Que ante todo, sé que las tengo, y eso es lo mejor de ellas.
Que las amo.

sábado, 7 de agosto de 2010

Que tengo millones de cosas que decir y que en realidad no sé ni por donde llegar a empezar.




Siempre he creído que el arrepentimiento era el analgésico de los moralistas y el anestésico de los cobardes.

Creo que los dos nos merecíamos un lugar, el último lugar del mundo, dónde pasar unas vacaciones tranquilas, hasta cierto punto, indiferentes.

Todo puede solucionarse si estás convencido de que tu opinión, o tú manera de ver las cosas, puede ser corregida.

Pero... ¿qué nos lleva a ese convencimiento? Porque estoy segura de que no es sólo cuestión de voluntad o de decisión, sino que más bien intervienen la inteligencia y la generosidad con la que en algún punto de tu vida te encontraste. ¿Y el miedo?, ¿y la confianza? Todo cuestión de suerte y cuestión de suerte también el que lo entiendas, que necesites devolverlo de alguna manera.



Me gusta la gente con heridas, el dolor como antesala de la ternura; y esas cosas. Y que suele ser gente inteligente. Lo que no soporto es la gente con complejos. Porque suele ser, finalmente, muy mala gente.

Y luego está la gente que, en cuento se hace daño a sí misma, te acuchilla. La solución es borrarlos de tu mapa, no hay medias tintas.



Llevo cientos de horas debatiendo mentalmente cuáles serán las prioridades para mi vida a seguir ahora que he abierto un poco los ojos. Me he quitado estas nubes de los parpados y he optado por el alcohol y los estupefacientes, a veces el rock and roll, a veces por las noches, besos y movimientos telúricos, sombras de desconocidos que se pasean entre suspiros fabricados en serie, un montón de improperios escondidos en trozos de poemas sangrientos, recitados en calles estrechas de veredas sucias que me invitan a dormir sin culpas.



Y mientras me tragaba todos tus silencios confeccionados con esa molesta actitud tan tuya, pensaba en la cantidad de cosas que hubiera querido hacer contigo y con tu recuerdo. Colgarte luces de navidad del cuello y matarte con la mirada. Lentamente. Como si de eso tratara nuestras miserables vidas. Matarnos de a poco, poquito, hasta perder la conciencia y lanzarnos al abismo de la nada. Esa nada tan tuya y tan mía que no era nuestra, sino dos pedazos de algo que no juntaban ni pegaban.

Entonces, luego de tan magistral suicidio emocional, me decido a preguntarte si recuerdas mi nombre, mi apodo, mis uñas mordidas, mis gestos prolijos y mis pensamientos absurdos. Yo te he escuchado desde que se acabó el siglo pasado. Incluso he creído ver algunas de tus facciones caminar por esta ciudad, he visto los colores de tu pelo y de tus ojos en peatones anónimos y la extensión de tus brazos empujar los míos. Te he visto de todas las formas que puedas llegar a imaginar. Como una seguidilla de personajes que componen tu ausencia, permíteme decir, que pese a que desatabas mis más profundos sentimientos, no he vuelto a necesitarte desde que te fuiste.

Parece ser una buena noticia, por lo menos para mí. Mi idea de vida subnormal rayaba en la locura de saber que podía disolverte mentalmente, a todas horas, en cualquier lugar.

No sé qué hacer con este nudo en la garganta que me asfixia y me reclama esas antiguas ilusiones. La gracia de que mis átomos te extrañen cruelmente, componen esta sensación de saber que puede existir nuevamente algo que tenga más sentido que este mundo que vive por y para pisotear a los demás, comprobar que efectivamente mucho de aquello que pienso no es compartido, pero que pese a sentirme devastada y mutilada, tiene sentido porque tú se lo entregas.

No quiero que cambies. No quiero que transformen tu imagen perfecta. No quiero que te metas de cabeza entre la gente que sólo es gente por montón. No. Porque la única forma de salvarte es que leas esto. Una y otra vez. Vuelve a leerlo. No te aburras de mis palabras que son completamente tuyas, porque si lo haces, la misión que me asignaron no tendría sentido y mi mundo entero se caería. Por favor, deja de revolver entrañas ajenas y concéntrate en pensar e imaginar, un mundo nuevo, lleno de esos arcoíris que confeccioné para ti cuando era importante. Yo me quedo con los vestigios y con la idea fascinante de un nuevo prisma.
Susúrramelo al oído, bajito, para que tan solo yo, pueda oír cuanto me quieres.

Quédate conmigo.

A veces y de una forma muy disimulada te quise decir "quédate conmigo", tan sólo con apretar tu mano.
Otras veces te quise decir "no me mires más que si no me rio", con la boca seria a punto de sonreír.
Muchas veces quise decir nada y otra veces todo.
Y si a veces no digo nada y te dejo hablar, es porque quiero que tampoco digas tú nada y me des un abrazo, de esos que rara vez me regalas.
Y si es necesario que te diga las cosas a gritos, es para que me calles con un beso, de esos que no puedo respirar más.